
Me refiero a la crítica que ha escrito Marta Cervera en El Periódico: «Por primera vez no se ofrecía un repertorio convencional». Pues bien… todos estos compositores del primer día de Clàssica a la Platja (Johannes Brahms, Antonín Dvořák, Piotr Ilich Chaikovski y Aleksandr Borodín) han vuelto a aparecer el segundo día con Ludovic Morlot. Una sola excepción: los fragmentos de Estancia, de Alberto Ginastera. Casi todas las obras de esta tarde eran célebres. Me pregunto qué sentido tiene este programa. No hay sorpresa. Pienso que hacía falta algo nuevo




